A continuación, vamos a describir algunas de las características fundamentales de los sistemas, sin intención de profundizar demasiado en cada una de ellas.
Con el objetivo de:
- Conocer las propiedades que dotan de funcionalidad a cualquier sistema.
- Detectar el paralelismo entre sistemas biológicos y sociales.
Totalidad:
El comportamiento del sistema va más allá de la suma de las conductas de sus integrantes. Supone algo cualitativamente distinto, es una entidad que incluye a cada uno de los miembros, y además, la relación entre éstos.
Un ejemplo:
Varios educadores conversan sobre los grupos que han participado en un mismo taller a lo largo de los últimos meses. Todos coinciden en que el segundo grupo fue buenísimo, muy fácil de manejar y muy participativo, sin embargo el último fue un hueso duro de roer. Estaban desganados y había que sacarle las palabras con sacacorchos.
Cada grupo configura un sistema independiente, por tanto comparte una serie de características que lo definen y lo diferencian del resto de los grupos. Como es lógico, cada uno de los miembros del grupo, por separado, tendrá un comportamiento particular, pero en este caso, los educadores están generalizando y se refieren a los grupos como entidades separadas, dentro de los cuales los individuos pierden su idiosincrasia.
Interconexión estrecha:
El alto grado de conectividad significa que un cambio en un subsistema, o en un elemento del sistema, afecta a los demás. Esta propiedad es fundamental en nuestro ámbito, pues, en ocasiones, en la intervención como tal, contamos con la participación de una única persona para cambiar las pautas de funcionamiento de un sistema al que pertenece.
Un ejemplo:
Tania es la mayor de tres hermanas, es trabajadora social y en sus ratos libres forma parte de un grupo de teatro. Acaba de enterarse de que Cristina se ha partido una pierna esquiando. La reacción de Tania ante esta noticia dependerá del vínculo emocional que tenga con Cristina y de las implicaciones que este accidente tenga en su vida.
No es lo mismo que Cristina sea la hermana pequeña de Tania, que sea compañera de teatro o que forme parte de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Trabajadores Sociales.
Podemos observar que la conexión entre ambas puede ser más o menos estrecha y en función de ello veremos cuánto cabe esperar que repercuta sobre Tania el desafortunado accidente de Cristina. Podría significar desde hacer labores de cuidadora, hasta ver arruinadas sus posibilidades de optar a un cargo.
Como vemos, un cambio significativo en un elemento del sistema (sea familia, colegio profesional, o grupo de teatro) afecta a los demás elementos, pudiendo suponer un cambio trascendental en sus vidas. Basta con imaginar que el accidente de Cristina hubiese sido más grave.
Causalidad circular:
Las relaciones dentro de un sistema no se pueden ordenar según una simple línea de “entrada-salida”, sino que observamos entre las conductas una cierta reciprocidad.
Los sistemas regulan su comportamiento incorporando secuencias que se repiten de forma pautada (patrones de interacción), lo cual facilita la vida de los integrantes pues la hace mucho más predecible. En estas secuencias, la conducta de un miembro da lugar a una determinada respuesta de otro miembro, que a su vez estimula la conducta del primero.

Un ejemplo:
Tamara es bastante desorganizada, sin embargo tiene una gran capacidad para trabajar bajo presión, así que consigue terminar las tareas en el límite del tiempo establecido. Su compañera, Nuria, podría decirse que es todo lo contrario, le da mucha importancia a la organización y procura tener todo resuelto con antelación para evitar imprevistos.
Por este motivo suelen tener bastantes discusiones cuando tienen que enfrentarse juntas a una misma tarea. Nuria se pone nerviosa desde un primer momento, por lo que Tamara prefiere cederle el liderazgo. Así que Nuria se encarga de distribuir las tareas. Como está bastante segura de que Tamara acabará fallando, cada vez asume más trabajo. De forma que Tamara se va implicando cada vez menos.
La mayoría de las veces Nuria acaba explotando y acusa a su compañera de no hacer lo suficiente, a lo que ésta responde que no parece que confíe en ella, que cada vez se siente menos valorada. Vemos como el comportamiento de una, ayuda a mantener la actitud de la otra y viceversa.
| Cuando nos preguntamos “por qué” ocurre una determinada conducta, estamos atribuyéndole una causalidad lineal, mientras que la pregunta “para qué” nos induce a indagar sobre la causalidad circular. |
Contenidos para ampliar:
- Post: Preguntas circulares para una indagación sistémica
- Webinar: Qué es la Circularidad Sistémica y cómo hacer una entrevista circular
Equifinalidad y Equicausalidad:
La primera se refiere al hecho de que distintos puntos de partida pueden conducir a una misma situación final, por lo que la causa de dicha situación se vuelve confusa.
Un ejemplo:
Pensemos en un programa de rehabilitación con drogodependientes. La causa de por qué una determinada persona cae en las drogas es difícil de determinar, cada uno de los usuarios del programa ha tenido una historia personal completamente diferente y sin embargo, todos están sufriendo las consecuencias de las drogas. Como en el diagrama de abajo, diferentes puntos de partida llevan al mismo sitio.
Con respecto a la segunda, al contrario, las mismas condiciones iniciales pueden dar lugar a finales distintos. Estos mismos usuarios experimentan situaciones semejantes y sin embargo cada uno va tomando un camino diferente. Lo que a priori puede parecer un mismo punto de partida, lleva a finales muy distintos: unos se rehabilitan, otros rompen con su familia, otros mantienen el consumo, etc.
Estas dos características enfatizan la necesidad de dejar a un lado las causas etiológicas del problema, para centrarse únicamente en los factores que contribuyen a su mantenimiento, aquí y ahora.

Autoorganización:
La dinámica del sistema surge espontáneamente de su estructura interna, sin que tengan que ser explicitadas las reglas de funcionamiento.
Las relaciones se van negociando a través de los aspectos implícitos en la comunicación. También ocurre esto con las reglas del sistema. Éstas se van haciendo cada vez más sólidas y previsibles a medida que los miembros interactúan entre sí.
Un ejemplo:
Si piensas en tu clase del instituto seguramente podrás recordar que, en un primer momento, el grupo se dejaba llevar por reglas externas. Por ejemplo, permaneciendo en silencio mientras esperabais la llegada de un profesor.
A medida que el grupo va madurando y se van fortaleciendo las alianzas, cada miembro va ocupando un lugar diferente y las reglas se van haciendo más sólidas, es decir, más difícil de modificar.
Es poco probable que os reunierais a principio de curso para distribuir los roles que ocuparía cada uno, o para establecer las alianzas y modos de actuar en el caso de que alguien se saltara esas reglas. Sin embargo, en ese mismo grupo, hacia el final de curso, posiblemente puedas detectar los cambios que se fueron produciendo sin que nadie hablara de ello.

A eso nos referimos con que la estructura emerge espontáneamente. Se construye y se negocia de forma continua y lo normal es que ocurra de manera implícita.
“En gran medida, un sistema determina su propio comportamiento. Una vez que conocemos la relación existente entre estructura y comportamiento, podemos empezar a entender de qué manera funcionan los sistemas, qué los hace producir magros resultados, y cómo se pueden modificar para mejorar los patrones de comportamiento. La estructura del sistema es la fuente del comportamiento del sistema." (Meadows, 2008).
Tienes una descripción más extensa de estas características en las lecturas complementarias de este curso.