
En medicina, los síntomas remiten a una causa física que actúa como productora no-intencional de la enfermedad, en la que el sujeto psicológico es eliminado. Por ejemplo, la laringitis sería la enfermedad (la causa física) y la afonía sería el síntoma.
En sistémica, en cambio, el síntoma es un fenómeno susceptible de ser interpretado.
“El síntoma es un mensaje que se descalifica como tal mensaje. Un decir diciendo que no se dice, o un pedir diciendo que no se pide”.
Esta visión del síntoma, remite a las metas de una persona en su vida, junto a otras personas.
A lo largo del curso utilizaremos las palabras quejas y síntomas en este sentido. Como expresión de dolor, pena o sentimiento, resentimiento, desazón o reclamación (de Shazer, 1985).
Teoría de la Comunicación Humana. (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1967) |
Disfunciones
Tomemos conciencia de una cosa:
La mayor parte de las actividades de una persona, están vinculadas a las actividades de otras. O dicho de otro modo, nuestras competencias incorporan las competencias de otros sujetos.
Un ejemplo:
Hace un tiempo que Victor tiene ganas de hacer el Camino de Santiago en solitario. En principio es algo que puede hacer él sólo, sin ayuda de nadie. Sin embargo, si nos paramos a pensarlo, necesitará coger varios medios de transporte hasta el lugar de inicio. Además deberá dejar a su perro en casa de su hermana. Se hospedará en diferentes albergues y comerá en establecimientos. Para que Victor consiga hacer el Camino "él sólo" dependerá de unas cuantas decenas de personas.
Partiendo de esta base, entendemos que toda disfunción atañe a un colectivo de personas vinculadas de manera más o menos estrecha. Esa vinculación se organiza en torno a las previsiones que cada cual hace de las preferencias, conocimientos, disposiciones y planes de los demás y, por supuesto, de uno/a mismo/a.
Psicopatología
La queja es la expresión de malestar que producimos para movilizar a esas personas vinculadas a nuestro desarrollo. Desde este punto de vista, lo que llamamos trastornos son agrupaciones culturales de esas quejas.
La idea que defiende la sistémica es que la psicopatología siempre tiene un sentido para los enfermos mentales. La clave podría encontrarse en la búsqueda de ese significado, más que en la causa que provoca el síntoma. Así que un sujeto psicológico se podría definir como un ser humano con propósitos. Lo cual entra en conflicto con algunas otras corrientes medicalizadoras de la psicopatología.
En los años 70, autores como Braginsky (1975) y Rosenhan (1973) lideraron una serie de investigaciones sobre la sintomatología psicótica que supusieron una revolución en el contexto psiquiátrico.
Sus resultados influyeron sobre los terapeutas de la época en cuanto al modo en que concebían a los enfermos mentales.
El experimento de Rosenhan
Es considerado como una de las más importantes críticas al diagnóstico psiquiátrico.
Este vídeo se resume cuáles fueron sus resultados.
El experimento de Braginsky
El objetivo de este experimento era poner de relieve el importante papel que tienen los propósitos de los enfermos mentales con relación a su estado psico(pato)lógico, en un hospital psiquiátrico.
Para ello se distribuyó la muestra en tres grupos. Se llevaría a cabo una evaluación clínica de cada uno de los pacientes, y a cada uno de los grupos se les informó de diferentes consecuencias que tendrían lugar, dependiendo de los resultados de la evaluación.
- Al primer grupo se les informó de que aquellos pacientes que presentaran mejores resultados se les daría el alta y abandonarían el hospital.
- Al segundo grupo se les prometió una serie de comodidades para aquellos que presentasen mejores resultados.
- El tercero era un grupo de control, se les hizo un examen rutinario sin ningún cambio con respecto a los habituales.
Los resultados mostraron que los del segundo grupo presentaban una mejoría “espontánea”, sin ningún cambio en el tratamiento, mientras que en los del primer grupo hubo un empeoramiento general. El tercer grupo sin embargo, no mostró cambios significativos. Lo que viene a demostrar que realmente existe un margen de variabilidad, dentro del trastorno, que depende de los propósitos del propio paciente.
Puertas hacia la solución
Según de Shazer (1985) la queja suele contener muchos elementos, entre los que se incluyen:
- Un trozo o secuencia de conducta
- Los significados asignados a la situación
- La frecuencia con que se produce la conducta que es motivo de queja
- El lugar físico en que aquella conducta se produce
- El grado en que es involuntaria
- Otras personas involucradas en la queja, directa o indirectamente
- La pregunta de qué cosa o quién tiene la culpa
- Factores ambientales como el trabajo, el status económico, etc.
- El estado fisiológico o de las sensaciones involucradas
- El pasado
- Horribles predicciones del futuro
- Expectativas utópicas.
“Estos doce factores son como doce puertas distintas que llevan a la solución. Distintas puertas pueden conducir a las mismas soluciones o a soluciones diferentes; una puerta única puede llevar a soluciones diversas. Cualquier puerta puede abrirse hacia un callejón sin salida.” (de Shazer 1985)

El objetivo de la intervención es estimar la puerta que más probabilidades nos ofrece de alcanzar una solución, es decir, la desaparición del motivo de queja; y la mejor forma de averiguarlo es detectar, mediante la descripción que hacen los consultantes, cuáles son sus puertas favoritas.